
Ya ha pasado la lluvia de penas…ya ha quedado atrás el dolor de la duda…ya ha sido suficiente el sufrimiento acumulado para comprobar, no se a quien, no se que cosa.
Ahora todo es distinto, ahora solo hago lo que siempre e hecho: no se hacer otra cosa más que amarte; y no se trata de que sea experto en la materia, pero es que en realidad no sabía que hacer… fui tan vulnerable como un niño perdido, tuve tanto miedo de ti, tuve tantas dudas y tanta pena, me sentí siempre un condenado a muerte, esperando el día en que todo terminaría, mi naturaleza masoquista siempre me llevó a continuar, me sentía condenado a la más dulce las condenas, al dolor más profundo a cambio de ver un minuto de tu alma, y nunca dudé de cual sería el camino a tomar, fui tan devoto del amor que nunca perdí mi fe, nunca se derrumbó mi castillo de naipes, siempre pude sujetarlo porque siempre supe que llegaría esa ultima carta; todo fue ocurriendo como ocurrió porque tenía que ocurrir de esa forma, fue necesario para los dos, y resultó ser que al tiempo ya no me sentí más un esclavo esperando tu compasión… nunca dejaste de ser un amanecer en mi vida, y como tal, siempre me llenaste de esperanzas y de aire nuevo para seguir adelante.
¿Cuantas cosas pueden haber en la mente de una persona?, ¿Cuantos dolores ocultos, secretos, íntimos… miles de martillos golpeado tu cabeza desde adentro hacia fuera, sin que nadie lo sepa jamás? Sin que nadie sospeche, así… a escondidas, en silencio. Sin más consuelo que mi propia fe. Sin dejar que nada me nuble la conciencia, sin dejar que nadie me confunda, navegar y no flotar, sin dejar de ver el horizonte y de ver mi playa.
Ahora para ti todo está más claro, ahora sabes que había dentro de mi. Creo que fue necesario sacar de adentro lo ultimo que quedaba de aquella época difícil. Ahora todo es distinto, ahora todo es amor… del puro, del que nos gusta a los dos.
¿Sabes una cosa?... Nunca me rendí!!